Con el impulso de la UNESCO y el Programa Iberoamericano de Ciudadanía Global para el Desarrollo Sostenible (CGpDS) se han puesto en marcha una serie de intercambios que acercan a Chile, México, República Dominicana y Ecuador en torno a un objetivo común: reforzar alianzas entre actores clave para convertir la educación —formal, no formal e informal— en una herramienta clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El recorrido comenzó en julio, cuando una delegación de Ecuador viajó a República Dominicana para conocer cómo se está impulsando la Ciudadanía Mundial para el Desarrollo Sostenible a través de una coordinación nacional, involucrando a distintos actores públicos y de la sociedad civil, entre ellos la UNESCO y el Ministerio de la Presidencia y escuchar desde los docentes cómo se ve esta transformación en el aula.
Semanas después, Chile abrió sus puertas a representantes de México, en un intercambio que tuvo lugar en la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID) y en la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago, que incluyó jornadas de trabajo, diálogos entre instituciones y visitas a terreno donde la educación para el desarrollo sostenible cobra vida en proyectos locales de la Región de Valparaíso.
“Estos intercambios permiten que los sistemas educativos aprendan unos de otros y encuentren soluciones innovadoras a los retos comunes del desarrollo sostenible. El diálogo entre países y comunidades escolares no solo enriquece las experiencias locales, sino que también fortalece la cooperación regional y la construcción de una red de aprendizaje compartido a través de buenas prácticas y lecciones aprendidas que cada país puede adaptar a sus realidades” , señaló Esther Kuisch Laroche, directora de la Oficina Regional de la UNESCO en Santiago.
El camino continúa en octubre, cuando las delegaciones de República Dominicana y Chile se trasladen a Ecuador y México respectivamente, cerrando así un ciclo de cooperación horizontal que busca fortalecer capacidades, compartir buenas prácticas y consolidar una comunidad de aprendizaje regional en torno a la educación para la ciudadanía mundial y el desarrollo sostenible.
Sérgio Guimarães, de la presidencia del Programa CGpDS, subraya la importancia de esta actividad en tiempos donde la cooperación internacional y el multilateralismo están en riesgo. «Es fundamental promover espacios de diálogo entre países para compartir experiencias y superar limitaciones. Como señaló una participante, compartir los retos ya es un paso para superarlos. Estos intercambios, más allá de reforzar las agendas políticas nacionales en ciudadanía mundial y desarrollo sostenible, permiten articular la acción entre entidades regionales e internacionales en las temáticas».
Con cada intercambio, los países participantes no solo suman aprendizajes, sino que ayudan a tejer una red iberoamericana de cooperación en educación, que va más allá de la escuela y que involucra a organizaciones de la sociedad civil y otros actores clave. Esa red refuerza el compromiso compartido de transformar la educación a partir de prácticas que, nutridas de experiencias concretas, puedan traducirse en cambios visibles en las comunidades escolares, y una ciudadanía más crítica, responsable y participativa.



